Mesas de Agua en Coya y Machalí con la participación de los dirigentes comunales y con invitación a Essbio y Codelco, , y la contratación de un equipo de científicos para hacer mediciones propias es la respuesta del alcalde José Miguel Urrutia a la denuncia de contaminación del agua de Coya en el año pasado.
El alcalde decidió estas acciones para asegurar la calidad del agua que se consume en la comuna y disipar las dudas generadas por las denuncias sobre altos niveles de arsénicos en algunos días del invierno pasado.
Es la reacción de la municipalidad de Machalí a la publicación que hizo este medio de los episodios de contaminación por arsénico en Coya durante los meses de mayo, junio y julio del año pasado, que fueron ocultados por la Superintendencia de Servicios Sanitarios, y obtenidos por investigadores independientes, como Gabriel Cavieres, a través de la Ley de Transparencia.
Medición independiente
“Decidimos crea Mesas de trabajo en Coya y Machalí con las organizaciones comunitarias y con las empresas involucradas, que son Essbio y Codelco, y también decidimos contratar un servicio de medición independiente para garantizar a la población que el agua que está consumiendo cumple con las normas sanitarias. Es un problema que crea alarma y nos importa la salud de la población pero también disipar estas dudas que se pueden generar”, dijo el alcalde.
La municipalidad espera cerrar un acuerdo con Andrei Tchernitchin, presidente del departamento de Medioambiente del Colegio Médico, y considerado una autoridad en esta materia, para que dirija esta investigación independiente: “Esto nos costará caro pero vamos a hacer esos análisis por que tenemos que garantizar la salud de nuestra población”.
El alcalde dijo que “las instituciones públicas y privadas tienen que tomar cartas en estos asuntos. En las mesas participarán los dirigentes de las Juntas de Vecinos, la Unión Comunal, Essbío y vamos a invitar a Codelco Chile, porque tu sabes que donde hay mineras hay contaminación”.
El problema de Coya
Los episodios de contaminación afectaron a Coya y no a Machalí porque las fuentes de abastecimiento son distintas, lo que significa que la contaminación por arsénico y otros metales, puede venir de una contaminación de la napa o por intervención de terceros, al verter contaminantes a los cursos de agua.
Essbio reaccionó también el año pasado cuando esos episodios se repitieron y construyó una planta de abatimiento de arsénico con una inversión de $130 millones, que empezó a funcionar en la primera semana de septiembre. Desde entonces, según explica Gonzalo Tagle, gerente de Essbio, no se ha repetido ninguno de estos episodios de contaminación
