- Hechos han quedado registrados en las cámaras de seguridad de vehículo de transporte, donde se observa el modus operandi de los jóvenes antisociales.
Dos robos por lo menos son los que han sufrido pasajeros, todos adultos, que iban al interior de vehículo de las micros Machalí, hechos producidos en pleno recorrido. Los hechos han quedado registrados en las cámaras de seguridad de las máquinas de transporte, donde se puede observar a tres jóvenes actuando para apoderarse de las pertenencias de los pasajeros.
Ambas acciones delictuales han sido llevadas a efecto en horas de la noche por jóvenes de entre unos 20 a 30 años de edad, quienes visten ropa deportiva que incluye un jockey, en el caso de quien se apodera de las pertenencias de los pasajeros. En el caso de los otros dos involucrados, éstos no usan una gorra y su actuar se limita a conversar con el conductor.
El actuar de los antisociales no demora más de 10 segundos. La acción comienza cuando hacen parar la micro –en ambos casos ha sido en la Av. San Juan– y sube el primero de los individuos ya descritos, quien lentamente comienza a recorrer el pasillo mirando a sus posibles víctimas y observando los objetos o pertenencias que tienen a mano, de modo que les sea fácil poder obtener el botín.
En un caso el recorrido del antisocial fue hasta el fondo de la micro –no habían muchos pasajeros y pudo hacerlo así– en cambio en la segunda oportunidad solo pudo recorrer un par de pasos, toda vez que en el pasillo habían pasajeros y no pudo continuar. Lo anterior no fue problema, porque ya había detectado a su víctima.
Acto seguido, el joven ladrón tras haber detectado rápidamente a su víctima, un adulto mayor, se abalanzó sobre ella y le tomó su bolso, procediendo a bajarse del bus de locomoción colectiva mientras éste aún permanecía detenido.
Para que el medio de transporte permaneciera sin avanzar, los otros dos antisociales son sujetos clave dentro del operativo, porque su rol es mantener al conductor ocupado en una conversación que lo único que busca es distraerlo y mantenerlo ocupado para que no inicie marcha y tampoco cierre la puerta.
La huida de los tres delincuentes se produce de manera fácil, porque ninguno de los pasajeros reacciona ante el hecho –en los primeros asientos van adultos mayores– y el conductor tampoco tiene tiempo para intentar siquiera hacer algo. En las grabaciones se observar que tanto conductor como pasajeros miran atónitos tratando de encontrar una explicación a lo que acaban de observar.
