Durante el año, principalmente de lunes a viernes por la mañana, la congestión formada en la Avenida San Juan puede retrasar en más de 30 minutos a los vecinos en el camino a sus respectivas funciones diarias. Bien lo saben los habitantes del sector de Sanchina, que deben someterse periódicamente a los tacos, pues sólo cuentan con una salida hacia Avenida San Juan.
Desde la Municipalidad de Machalí y el Gobierno Regional han hablado de varias alternativas para conectar Rancagua con Machalí, y una de ellas podría ser la solución a este constante problema: la apertura de la Avenida Hernán Ciudad.
Las autoridades han hablado sobre la viabilidad del proyecto, es por ello que se está realizando el estudio de pre-factibilidad del proyecto. Pese a ello, los vecinos se oponen al proyecto.
TILDAN PROYECTO DE CAOS Y FARSA
“Estoy enterado del caos, el desorden y la farsa”, dice Antonio Díaz Peralta, uno de los vecinos, al ser consultado por el proyecto que busca una solución vial de conectividad y congestión. Al momento de comprar nuestras viviendas, todas estaban sujetas a expropiación, esto data hace más de 20 años”, explica Díaz.
El problema comenzó hace unos cuatro años: debido a la constante prolongación del proyecto Hernán Ciudad, una porción del terreno quedó libre de expropiación, esto a menos que la municipalidad actualizara los permisos, cosa que no se realizó en el debido tiempo.
En este periodo, tanto Díaz como otros vecinos aprovecharon la oportunidad de realizar emprendimientos, como la construcción de viviendas para su posterior arriendo, todo esto con los permisos pertinentes por parte de la municipalidad.
Hugo García y Javier Moraga, vecinos del lugar, también construyeron viviendas, y hoy se ven afectados por la posible expropiación.
En octubre de 2014, el Diario Oficial de la República de Chile, en la sección del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, explicitó la Ley Nº 20.791, la cual “modifica la ley general de urbanismo y construcciones en materia de afectaciones de utilidad pública de los planes reguladores”.
Explicado en concreto, y de acuerdo al cuerpo 1-3, los terrenos volverían a ser expropiables y la Municipalidad, o en su defecto el Seremi de Vivienda y Urbanismo, tendrán un plazo de 6 meses para dejar sin efecto esta medida.
De acuerdo a los vecinos, la Municipalidad se manifestó en el plazo acordado en el Diario Oficial del sábado 25 de abril del 2015, pero gracias a un llamado desde el Seremi de Vivienda y Urbanismo, se pidió la afectación de los terrenos mientras se realizaba un estudio de la factibilidad del proyecto de Hernán Ciudad.
Ahora, no sólo estarían nuevamente sujetas a expropiación, bajando sus valores, sino también perderían una importante porción del terreno. Esto ha significado una cantidad importante de endeudamientos y pagos contributarios de los que deben hacerse cargo.
INVERSIÓN EN PELIGRO
Dentro de todos los vecinos afectados se encuentra Antonio Díaz. Hace un par de años junto a su casa construyó una segunda para arrendar, con la cual esperaba emprender un negocio.
Desde la segunda expropiación ha debido pagar contribuciones por una casa que no es rentable para arriendo. Este gasto se le suma a lo que le debe al banco por créditos.
Similar es el caso de Hugo García, quien también se ha visto perjudicado por el tema y podría verse aún más si el proyecto se lleva a cabo, pues las expropiaciones no cubren los gastos realizados ni el monto original de la propiedad.
Finalmente, en una misma línea, pero en mayor escala, le ocurre a Javier Moraga. Él es propietario de la constructora El Tamarugo, la cual posee 4 terrenos en el lugar y de los que ha tenido que hacerse cargo. Debido al tema de expropiación, comenta, no ha habido banco alguno que le preste ayuda, pues no es rentable la situación para ninguno de ellos, por lo que la construcción de las viviendas ha tenido que verse paralizada por falta de recursos. Adicionalmente, Moraga posee una casa en el sector.
Al momento de hablar con autoridades las respuestas han sido variadas. Desde el Serviu, en una reunión con 11 vecinos, un abogado de la institución les sugirió vender las casas. “Nosotros no les decimos que no pueden venderlas; véndanlas” explicó Díaz que dijo el abogado del servicio en la cita. “El tema es quién la compra”, dice.
VECINOS DESESPERANZADOS
Los vecinos, algo desesperanzados, han especulado que probablemente la ruta a seguir cambie. En la misma avenida, casi al comienzo por el sector de Rancagua, la vía se bifurca hacia otro camino, el cual daría con la calle Escrivá de Balaguer.
Para evitar indemnizaciones y otros problemas, los residentes creen que esta sería la nueva ruta, dejándolos con la misma salida única. “Yo me enteré que desde el Seremi ven el proyecto como algo difícil de financiar, por la cantidad de plata que tienen que invertir, por lo que no van a hacer este proyecto. Así que mientras nadie diga nada, a nosotros nos dejan en el limbo”, comenta Javier Moraga, otro vecino del sector.
Adicionalmente, mientras las autoridades siguen estudiando el proyecto, en un plazo de 5 años como mínimo, los vecinos no podrán tener acceso a alcantarillado y pavimentación en la calle en que residen y los problemas de arriendo continuarán. La solución propia que han tenido hasta el momento es el uso de pozo séptico. “Es un chiste la cantidad que se paga, sin siquiera tener este par de cosas básicas”, sentenció Antonio Díaz.
