Carabineras de Machalí ayudan a abuelito que vive en situación de abandono

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El hombre de 80 años conoció a las funcionarias durante un procedimiento por agresión por parte de un grupo de jóvenes. 

Las precarias condiciones en que vivía don Humberto Rojas, de 80 años, llevaron a que dos carabineras de la Subcomisaría de Machalí, Claudia Espinoza (20) y Loreto Alarcón (19), acudieran en su ayuda de forma particular tras un procedimiento por agresiones de parte de un grupo de adolescentes del sector rural El Naranjal.

Esta conmovedora historia inicia con una denuncia  que realizó una vecina del octogenario, quien relató que el abuelito era constantemente hostigado por jóvenes del sector. Es así como las funcionarias acudieron al llamado y se percataron de las malas condiciones en que subsistía.  “Mi compañera y mi cabo lo fueron a ver y lamentablemente el caballero tenía varias heridas en su brazo producto de una agresión con un vidrio y tenía su casita toda desordenada. Ahí contó que siempre lo iban a molestar unos niños”, indicó Espinoza.

El herido fue inmediatamente trasladado al Cesfam de la comuna, donde le hicieron las curaciones respectivas. Sin embargo, la relación entre los funcionarios con el abuelito no terminó ahí, ya que días posteriores al hecho lo visitaron nuevamente. “Mi compañera le llevó agua, ya que no tenía. Ayer (martes) nos recordamos de él y fuimos al sector a ver su casa, siempre pensando en que había sido trasladado a un hogar de ancianos ya que nosotros como institución le solicitamos eso a la asistente social de la Municipalidad, pero no fue así”, explicó Claudia.

– ¿Fue una sorpresa para ustedes?

“Sí, porque la profesional nos dijo que se lo iban a llevar a un asilo de ancianos. Y nosotras pensábamos que ya estaba ahí, viviendo tranquilo. Sorprendidas, entramos y hablamos con él, nos comentó que la Municipalidad sí le había prestado ayuda entregándole una cocina, instalándole una llave de paso porque no tenía agua y le abrigaron un poco la casa, porque el abuelito pasa harto frío ahí”.

Durante esta última visita, las carabineros se percataron que don Humberto poco y nada tenía para comer, así que decidieron ir a comprar algunos alimentos. “Le preguntamos qué necesitaba y después de eso fuimos al supermercado. Quedó feliz con lo que llevamos, nos daba las gracias y nos pidió que lo visitáramos más seguido, porque le gustaba recibir gente. Nosotras por nuestra parte nos comprometimos en seguir ayudándolo en lo que más podamos”, cuenta Espinoza.

Con respecto al grupo de jóvenes agresores, la uniformada comentó que “don Humberto no quiso realizar una denuncia formal, pese a la insistencia. Nosotras le preguntamos si durante este último tiempo lo habían ido a molestar y él nos dijo que no, eso nos dejó más tranquilas aunque estaremos pendientes de lo que suceda con él”.