Viajes de casi una hora y ciclovías vacías fueron los puntos que marcaron el regreso del “taco” de Av. San Juan, que cientos de automovilistas volvieron a vivir desde el pasado lunes con el inicio oficial de las clases en Machalí y toda la Región de O´Higgins.
Si el año pasado el taco se comenzaba a vivir minutos antes de las 7:00 de la mañana, este lunes 5 de marzo el “taco” se inició a eso de las 7:15 horas, cuando ya se comenzó a ver una mayor presencia de vehículos en la principal avenida de la comuna.
Antes de ese horario, los vehículos que circularon tanto por Escrivá de Balaguer como por Av. San Juan tuvieron un desplazamiento sin problemas. La misma situación favorable se vio también para aquellos vehículos que salían desde el Barrio Colonial, toda vez que el número de autos permitía que el verde alcanzara para que todos lograran tomar Balaguer y luego San Juan.
La congestión se comenzó a notar a eso de las 7.15 horas, cuando el número de vehículos aumentó en Av. San Juan. En esa primera jornada la congestión se extendió hasta las 8.10 horas, cuando todavía se podía observar vehículos que estaban parados en el “taco” poco antes de la llamada “Curva de la Muerte”. Desde ese momento la congestión prácticamente desapareció y los automóviles comenzaron a avanzar rápido.
VIAJES DE CASI UNA HORA
Los machalinos mostraron su malestar a través de las redes sociales, con quejas hacia las autoridades por la nula implementación de medidas para este año y los largos tiempos de viaje. Precisamente el largo tiempo que están los machalinos arriba de sus autos fue una de las tendencias del regreso del taco.
Machalinos que viven después del sector de la “Curva de la Muerte” fueron consultados por El Machalino sobre cuánto fue el tiempo que se demoraron hacia sus lugares de destino en este regreso del “taco”, quienes coincidieron en que los viajes rondaron en promedio en torno a los 55 minutos.
Uno de ellos, que prefirió no identificarse y solo señalar que reside en Vista al Valle, manifestó que debido a lo vivido el primer día, en que se demoró 50 minutos a su trabajo en el centro de Rancagua, optó por “bajar” en otro horario para evitar la congestión. “A raíz de lo del primer día, opté por no estar arriba del auto una hora, y tomé la decisión de llegar un poco más tarde a mi trabajo. Prefiero llegar 10 minutos atrasado y demorarme tan solo 25 minutos (al centro de Rancagua) que tener que estar una hora arriba del auto”, señaló el vecino.
Otra machalina que reside en el sector centro antiguo de Machalí y trabaja en el centro de la capital regional en el eje de Alameda, manifestó que sale de su casa a las 6:55 de la mañana para llegar a su destino a las 7:50.
Estos casos contrastan con el de Andrea Castillo, quien reside en el sector de Las Pircas y debe llegar hasta el centro de Rancagua. Señaló que sale de su vivienda a las 7:20 y se demora 30 minutos en promedio hasta el damero central de Rancagua.
Su posición es dura y va más allá. Plantea que gran parte del problema es originado por la poca conciencia de los conductores, principalmente aquellos que dejan a sus hijos en los colegios. “Llegan y se paran colocando las luces, y creen que con eso está bien. Pero eso se agrava porque no tan solo se detienen, que está bien, sino que se quedan varios segundos más sin avanzar. Deberían avanzar de inmediato una vez que dejan a su hijo”, explica.
CICLOVÍAS VACÍAS Y AUTOS CON UNA PERSONA
Diario El Machalino recorrió toda la Av. San Juan desde el sector Sanchina hasta la “Curva de la Muerte”, entre las 7:00 y 8:15 horas del lunes. En todo el trayecto se pudo observar a muy pocos ciclistas usando las ciclovías. Algunos trabajadores y menos de una decena de escolares se pudo observar en todo el tramo. A ellos se sumó un padre que iba junto a su pequeña hija. El resto del tiempo fue solo ciclovía despejada.
Este panorama contrastaba con muchos vehículos con una sola persona en su interior, que fue una constante en más del 50% de los automóviles. La locomoción colectiva también es escasa, dado que muchos colectivos optan por no circular a esa hora, debido precisamente al tiempo que se está en el “taco” y el gasto de combustible que ello implica.
