En un incendio forestal no sólo se pierden árboles y matorrales, sino también casas, animales, fuentes de trabajo e incluso vidas humanas. El 99% de los incendios forestales son causados por el hombre, por negligencias, descuidos en el uso del fuego o por mala intención.
La legislación vigente que sanciona provocar incendios forestales; así como la emergencia nacional generada por los mega incendios que afectaron a la zona centro sur del país durante enero y febrero del año 2017, fundamenta la necesidad de efectuar una campaña educativa a la comunidad para contribuir con la disminución de incendios forestales que cada año afectan a nuestro país.
En el mundo, los incendios forestales constituyen la causa más importante de destrucción de bosques. Anualmente en Chile, se queman más de 58 mil hectáreas.
¿Qué es un incendio forestal? Es un fuego que, cualquiera sea su origen y con peligro o daño a las personas, la propiedad o el ambiente, se propaga sin control en terrenos rurales, a través de vegetación leñosa, arbustiva o herbácea, viva o muerta.
Es decir, es el fuego que quema árboles, matorrales y pastos, entre otros. Es un fuego injustificado y descontrolado en el cual los combustibles son vegetales y que, en su propagación, puede destruir todo lo que encuentre a su paso. (www.conaf.cl)
Es importante destacar que existen tres tipos de incendios forestales según la capa vegetal que afectan:
De superficie: Son los más comunes y queman el sotobosque (vegetación de menor altura). Su velocidad de propagación dependerá del tipo y condición del combustible, topografía y tiempo atmosférico.
Aéreo, de copas o corona: Se originan producto de un fuego de superficie, que luego avanza por las copas de los árboles y/o arbustos. La velocidad de propagación y desprendimiento calórico es alta.
Subterráneos: El fuego quema raíces, la capa de humus del suelo y la micro-fauna. Se caracteriza por una combustión sin llamas. La velocidad de propagación en este caso es lenta. (www.conaf.cl).
